CAUTIVO
Ya casi ni recuerdo tu olor, Ese que traspasaba tu puerta Alimentaba mi alma Desbordaba el deseo Me hincaba de rodillas Y me hacia llorar de amor, Llenando mi boca de ti. Se me desdibuja tu cara Tu sonrisa. Tus labios hirvientes Los ojos de miel, color dulce Barba de tres días, que recuerda Que un hombre me ama, Ara mi campo de lascivia Dando frutos de placer. Pero es mi cuerpo quien recuerda Mi patio trasero esperando siembra, El sembrador entregado, Irrigando con esmero y paciencia Buscando cosecha de amor. La boca sedienta de tu sabor, Primero a tabaco y menta, y después A denso, suave y dulce licor Resbalando por la garganta Embriagando de entrega y pasión, El cuerpo que le recuerda como un dios Calma mis ansias del hombre Ese hombre que me encadenó.