MALI
Se me ha ido lejos el cuerpo Huérfano de vida. Náufrago en un desierto Tu, lejos de mi olor Yo, sediento de tu rocío blanco Arrodillado ante tu recuerdo, Solo me ha quedado tu castigo: Irte llevándote el olvido La mejilla limpia de tu ira Los pezones sin lacerar Mi mente sin deseo de temor. Ya nadie me vuelve A nadie doy la espalda No puedo gritar de dolor Ni chillar de deseo de tu furia, Ausente de tu autoridad. Estás lejos de mi vida; estoy muerto Estás preso entre las arenas En otro mundo aterrador Donde tú saliva se seca El semen se orina Sin poderlo eyacular, Y tú orina ya no me quita la sed. Solo saboreo la sal de mis lágrimas Cierro los ojos y saboreo tu sal De rodillas ante tu deseo Deseando tu capricho. Volverás. Lo sé Y creo que no estaré Me habré ido al infierno Uno sin tu carne, sin tu vicio Sin tu cuerpo vigoroso en el mío Sin tu licor bañándome las entrañas Sin peso sobre mi.