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NEVER FORGET ME

  Te recuerdo aún durmiendo. Me despierta lujuriosa, la sabana Acariciándome un pezón Y deseo tu pinza cruel,  Aquella pinza cruel amandome, Buscando mi quejido, Deseando mi protesta para apretar Con deseo, buscándome, Insistiendo en que no te olvide; "Never forget me" ¿recuerdas? Y si, sin tí me encuentro perdido. Tu recuerdo es aire, Alimento, Fuerza y esperanza El latido de tu corazón Me martillea la garganta, Como tú virilidad húmeda, Como solías, tan intenso. Pero no estás, ya no estás, Y no vas a estar porque eres de otro En otro descansas, a otro nutres Y yo ya no soy más que recuerdo. La traición no es mi divisa Nunca te olvidé como mandaste Y no será el olvido mi descanso Moriré recordando, con dolor, Más recordando Esperando que tú olvides, me olvides Para que yo te recuerde Con el último latido Con el último suspiro.

SALVAJE

  No consientas que te follen con ternura Pide y pide que te follen con dolor, Te esclavicen, y te lleven de aventura A adéntrarte solo en mundos sin amor, Placer incierto, náusea, miedo, posesión, Ser juguete en manos de otra pasión, Dejarte llevar como esclavo encadenado A mundos que nunca viste, sin ilusión Temiendo no alcanzar nunca ese placer El que solo se encuentra dentro de cada dolor. Mira al frente, valeroso, témelos Que en el fondo del temor, en tus ojos de terror Otros leen que solo quieres sentirte cosa En manos de otra emoción. Quieren ver en tu bella mirada el estupor De no saber si enseguida sentirás su bendición O el mordisco del azote en todo su rigor, Te escocerán las carnes y en todo ese fragor Pedirás que te azoten más fuerte Que de todo ese castigo, el orgasmo, es lo mejor. ¿Dónde has dejado mis cadenas? ¿Donde la correa de azotarme, El collar de sujetarme a tu dolor? Aborta esa caricia asquerosa Abofetea mi delirio de pasión Y haz que te tema desde mi jaula C...

MALI

  Se me ha ido lejos el cuerpo Huérfano de vida. Náufrago en un desierto Tu, lejos de mi olor Yo, sediento de tu rocío blanco Arrodillado ante tu recuerdo, Solo me ha quedado tu castigo: Irte llevándote el olvido La mejilla limpia de tu ira Los pezones sin lacerar Mi mente sin deseo de temor. Ya nadie me vuelve A nadie doy la espalda No puedo gritar de dolor Ni chillar de deseo de tu furia,  Ausente de tu autoridad. Estás lejos de mi vida; estoy muerto Estás preso entre las arenas En otro mundo aterrador Donde tú saliva se seca El semen se orina Sin poderlo eyacular, Y tú orina ya no me quita la sed. Solo saboreo la sal de mis lágrimas Cierro los ojos y saboreo tu sal De rodillas ante tu deseo Deseando tu capricho. Volverás. Lo sé Y creo que no estaré Me habré ido al infierno Uno sin tu carne, sin tu vicio Sin tu cuerpo vigoroso en el mío Sin tu licor bañándome las entrañas Sin peso sobre mi.

EL TIEMPO SE ACABA

  El tiempo se acaba. Las caras, indiferentes, pasan Los cuerpos en flor, huelen a dios, Mis pupilas arañan braguetas, La saliva me atraganta, Hace siglos que no vomito. Ya no hay pollas que me ahoguen, No hay semen que me embriague Ni manazas en mi nuca. Quiero sentirme indefenso, Quiero sentir que me acabo Que me entrego sin precio. Soy cosa, solo agujeros de carne. Camino dócil entre amos salvajes; Me creen libre. Yo solo veo sus zapas en mi boca, Su palma en mi cara, El cuerpo vestido de pie sobre mí, Anhelante de su ira. Y el tiempo de entrega se acaba Mi cuerpo caduca y todos me alaban. Trago lágrimas que debería ser semen, Lamo labios que deberían ser suelas, Recibo besos que deberían ser hostias. ¡Que desperdicio de vida! ¿Libre, feliz? ¡No! Anhelante de jaula de perro Ansiando collar y cadena Y castigos de amo cruel.

REQUIEM

  Se acaba. Todo se acaba Lo que molestaba, estorbaba Es tiempo hecho arrabio ingrato Resbalando, abrasando, sin piedad Y la memoria se ríe y se venga Cuando el metal fundido se tragaba Como semen caliente Orina en la garganta, incandescente La violencia de su placer insensato Bautizando mi cordura de realidad, Y esperando que regrese el tiempo: Came back, Jack, muy crush, It's never too late, me digo en inglés... Para mí se acabó el tiempo, hace ya. Sigo siendo aquel zagal, inexperto Y al final, indolente, castigado, Mutilada el alma de carne roja De inocente carne; ángel de piedra Demonio de lujuria ardiente, Cínico Diógenes inalterable Estoico Zenón sufriente. Se acaba el tiempo.  Comienza el dolor.

ENTREGADO

  Echó de menos el dolor, El dolor que tú me causas, La náusea al golpearme los huevos Mientras me besas, Me pellizcas con saña los pezones Susurrándome muy quedo tu lujuria Haciéndome desear tu puñalada, En la garganta, En el culo, En el alma, con tu mirada Que hiere más que tú polla. La indiferencia cuando te ruego, Suplico, imploro tu amor Tu dolor en mi carne. No quiero tu fidelidad, aburrida, Deseo tu felicidad salvaje, brusca; Aristas de felicidad que me hieran Me encelen y me hagan rabiar. Se que eres feliz con otros Y disfrutas viéndome celoso. Es cuando más golpeas, más me duele, Más disfruto de tu atención Y más eres tú, cuando más te temo, Más deseo tu brusquedad, Más me entrego Dándome y dándote mi vida. No te quiero cerca de mi, Quiero sufrir tu ausencia, desearte, Llorar cada noche con tu recuerdo Y explotar de alegría cuando vengas, A follarme, despreciarme, Hacerme feliz y marcharte, A buscar tu felicidad, recordándome Como tiemblo, como te adoro, Como añoro tu dolo...

TUS LABIOS

  Veo tus labios moverse, lentamente. Aún los veo, imperceptible, lento; Cierro los ojos y veo su brillo. Los veo Entreabrirse y sospechar la lengua, Húmeda, carnosa, lujuriosa Y pronunciar un susurrante te quiero. Esos mismos y suaves labios Que arropan mi sexo o el cigarrillo Gozando con cualquiera de ellos, Como mi boca abarca tu sexo, Lo paladea, lo ensaliva y mordisquea Deseando que palpite, cobre vida Compita en humedad con mi saliva Llenándome de tu hálito, dándomelo Regalando amor con todo tu cuerpo. Esos labios de carne roja, de sangre Pronunciando el conjuro mágico: Te quiero. De brillante piel húmeda, tan cerca El capullo se tensa El frenillo se estira Y tu meato destila néctar de dioses Que libo con devoción Esperando la lluvia de reyes Que bautice mi entrega.