CRUISING
Extraño los senderos donde buscarnos
Los centinelas sordos plateados de luna
La caricia hosca, excitante del lentisco
En los culos tersos de emoción
Rozando con lujuria nuestros sexos,
De arbusto en arbusto sumiso,
Dejando la huella del deseo y el amor.
Aguzar el oído entre las tiernas sombras
Escuchando a la cigarra y el grillo
Espigando el trémulo romper de hojas
Bajo tus cuidadosos pies buscándome,
Y atisbando tu sombra deslizante
Viniendo al encuentro de mi pasión.
Un leve roce en el muslo con tu sexo
Un estremecimiento de la naturaleza
Y mi ser entero se entregaba a tu capricho;
Lo que quisieras, sería tu triunfo
Lo que te diera, mi vida entera; desnudo
Regalándote el dolor que conocía
Para entregarte el trofeo del placer.
Tu cuerpo en mi cuerpo, dos almas,
Los dos como uno, para gozar sin fin
Mi dolor, tu placer más intenso
Mi gemido tu grito de triunfo entregándote
Tu alma blanca y líquida atesorada
Por ser tuya, hasta que mi cuerpo lo desee.
Y volver a esperar otra noche
El velo que te cubra y solo conozca tu piel
Otra liturgia, otra comunión de cuerpos
Y otro alcanzar la eternidad en un segundo.
Mañana, serás el mismo, otra cara
Otro cuerpo, la misma santidad del acto.
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