C.C.

 C.C.


No lo entiendo, no lo sé,
Te has metido tan de dentro
Me has maniatado con tu mirada
Aherrojado con tu sonrisa,
Como manada de garañones,
Enfurecidos, orgullosos, insolentes
Has irrumpido en mi triste vida.
Lo sé. Has llegado para no irte
Has llegado para calmarme
Sin quererlo, sin buscarme.
Esa mirada dura de vulnerable, 
Esa sonrisa de labios
Esas lágrimas de deseo incumplido
Ese tú me ha habitado.
No recuerdo mayor placer
Ni mejor deseo que ver tu conquista.
Victorioso sin saberlo
Orgulloso del triunfo,
Caja de eterna felicidad
Colonizando mentes vacías 
Conquistando corazones rotos,
Sumiendo en melancolía 
A los rendidos a tus pies.
Vive siempre Carlos
Emperador de nuestros deseos
Rey de nuestros corazones
Dios de la miradas líquidas
De las infinitas sonrisas
Y de nuestras tristezas sin fin.

15.3.26

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